colabora con nosotros

Cada ofrenda nos permite llevar esperanza, servir a nuestra comunidad y compartir el amor de Dios con quienes más lo necesitan. Gracias por ser parte de esta misión.

maneras de dar

A través de nuestra plataforma Tithe.ly
Puedes entregar tu ofrenda durante nuestras reuniones.

Un fundamento de propósito y no sólo perdón

Imagina por un momento que has vivido toda tu vida como un extranjero en tu propia ciudad: sin derechos, sin pertenencia, sin familia que te acoja, sin un lugar donde sentirte en casa. Cada día te despiertas con la sensación de ser un intruso, de que tu existencia no encaja del todo, de que tus …

Imagina por un momento que has vivido toda tu vida como un extranjero en tu propia ciudad: sin derechos, sin pertenencia, sin familia que te acoja, sin un lugar donde sentirte en casa.

Cada día te despiertas con la sensación de ser un intruso, de que tu existencia no encaja del todo, de que tus decisiones carecen de dirección profunda porque no hay un “para qué” mayor que el mañana inmediato.

De repente, alguien te invita a entrar en una familia real, te da ciudadanía plena, te integra en un hogar donde eres amado y valorado, y te asigna un rol en una construcción viva que crece hacia algo eterno. Te dan un futuro con sentido, un propósito que da forma a cada elección diaria.

Esto no es una fantasía romántica; es exactamente lo que Pablo describe en Efesios 2:19–22:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Efesios 2:19–22

Esto es considerado una transformación radical. Pablo escribe a una iglesia mixta (judíos y gentiles convertidos) que luchaba con divisiones étnicas, culturales y espirituales, haciéndoles entender que Cristo había roto el muro de enemistad, reconciliándonos con Dios y unos con otros, y que, más allá del perdón, ahora Él te da un fundamento sólido que aporta sentido y propósito al presente.

Eso cambia todo, porque cuando sabes a dónde perteneces y a quién perteneces, tus decisiones dejan de ser improvisaciones desesperadas. Empiezan a tener dirección, y ya dejas de elegir solo por lo que te conviene en tal momento o por lo que te hace sentir menos vacío hoy. Ahora puedes elegir pensando: “¿Esto honra a mi Padre? ¿Esto edifica la casa donde vivo con mis hermanos eternos? ¿Esto refleja que soy parte de algo mucho más grande que mi pequeño drama personal?”.

…cuando sabes a dónde perteneces y a quién perteneces, tus decisiones dejan de ser improvisaciones desesperadas.

Luego viene la imagen del edificio, que debo reconocer que me encanta porque es concreta, física, y me permite visualizar fácilmente la parábola. Me hace entender que no somos ideas flotando en el éter espiritual; somos piedras vivas, con peso, con bordes ásperos, con necesidad de ser cortadas, alineadas y encajadas, con estructura y propósito, no tiradas al azar, y cuyo fundamento y piedra angular es Jesús.

Lo más hermoso de esta reflexión es entender que el edificio no está terminado; sigue “creciendo”, en tiempo presente continuo. Quiere decir que todavía se está levantando y que tú y yo no somos el producto final, pero sí somos parte del proceso.

Cada vez que perdonas a alguien que no lo merece, cada vez que eliges la honestidad cuando sería más fácil mentir, cada vez que te arrodillas a orar por alguien que nunca sabrá que lo hiciste, estás colocando una piedra más. El templo se hace más santo porque tú estás siendo más santo, no por tu fuerza, sino porque el Espíritu está obrando en ti y a través de ti, gracias a Cristo.

Así que hoy, mientras escribo estas líneas, te invito a volver a estas palabras cuando el vacío y el dolor aprieten. Recuerda que no eres un extraño, que tienes ciudadanía en el Reino, que formas parte de una familia eterna, que estás siendo edificado sobre la roca que nunca se mueve, y que tu vida, con todas sus imperfecciones, está siendo usada por y para la gloria de Dios.

Despierta cada mañana sabiendo que tu existencia cuenta; que tus lágrimas, tus risas, tus fracasos y tus victorias están siendo tejidos en un templo que un día será perfecto. Y que, mientras el edificio sigue creciendo, podemos vivir con las manos abiertas, el corazón atento y con la certeza profunda de que no estamos perdidos: estamos en casa y estamos siendo morada.

¿quieres conocer más sobre jesús?

¡Déjanos saber! Llena el siguiente formulario para comunicarnos contigo a la brevedad posible.


Alejandro Prieto

Alejandro Prieto

Alejandro Prieto forma parte de nuestro equipo de liderazgo y sirve como responsable del área de Primera Impresión, donde junto a su equipo crea un ambiente acogedor y organizado para que cada persona se sienta bienvenida desde el primer momento. Además, dirige el grupo de Hombres Forjados, un ministerio enfocado en formar hombres con identidad, carácter y propósito en Cristo, comprometidos con su familia, su iglesia y su llamado.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *