“Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” — Salmo 46:1 Hay temporadas en las que todo parece moverse al mismo tiempo. Problemas, noticias inesperadas, cansancio, incertidumbre. Y aunque quisiéramos que Dios simplemente calmara la tormenta, muchas veces primero Él fortalece nuestro corazón para atravesarla. La fuerza que Dios da …
“Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” — Salmo 46:1
Hay temporadas en las que todo parece moverse al mismo tiempo. Problemas, noticias inesperadas, cansancio, incertidumbre. Y aunque quisiéramos que Dios simplemente calmara la tormenta, muchas veces primero Él fortalece nuestro corazón para atravesarla.
La fuerza que Dios da no siempre se siente como energía. A veces se parece a levantarte una vez más. A seguir orando aunque todavía no veas respuesta. A conservar la paz cuando todo alrededor parece fuera de control. La tormenta puede ser fuerte, pero no es más fuerte que Aquel que está contigo.
No necesitas tener todo resuelto para seguir adelante. Necesitas recordar dónde está tu refugio. Dios no te abandona en medio del viento, ni pierde el control cuando las circunstancias cambian. Él sigue siendo tu fortaleza, tu ayuda y tu seguridad.
Hoy no mires solamente el tamaño de la tormenta. Mira al Dios que permanece contigo dentro de ella. Tal vez todavía haya viento, pero también hay gracia, fuerza y una presencia que no te soltará.
Oración
Señor, cuando las circunstancias me hagan sentir débil, recuérdame que mi fuerza viene de Ti. Dame paz en medio de la tormenta, fe para seguir caminando y confianza para descansar en Tu cuidado. Ayúdame a no mirar solamente lo que ocurre a mi alrededor, sino a mantener mis ojos puestos en Ti. Gracias porque no estoy solo y porque Tú sigues siendo mi refugio y mi fortaleza. En el nombre de Jesús, amén.
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