Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

¡Inténtalo de nuevo!

Cierto día, un actor se encontraba de camino a la audición más importante de su carrera. Estuvo preparándose para la misma por semanas, y estaba totalmente convencido que ese papel en esa importantísima película sería suyo. Una vez llegando su turno, entró a la oficina donde le esperaba el director; No obstante, al comenzar la audición, los nervios se apoderaron de él, por lo que representó la audición más desastrosa de toda su carrera. 

“¡Gracias!, nos comunicaremos contigo luego…” fueron las palabras del director, sin embargo, lo que todos sabían, es que ese era el código para “no, gracias”. Frustrado y desilusionado, salió de ese lugar, pensando que jamás tendría una oportunidad igual. “Mi carrera ha terminado” pensó, mientras salía del lugar de la audición. 

Una vez dentro de su vehículo, con lágrimas en sus ojos, sonó su teléfono. Era su agente, indicando que había conseguido una segunda audición para él ese mismo día. La película para la que audicionaría no era tan emocionante cómo la primera, pero decidió ir de todas maneras.

Allí, en esa segunda audición, sin preparación alguna, dio lo mejor de sí mismo. Al finalizar la audición, el Director quedó completamente complacido por su ejecutoria, y allí mismo le ofreció el papel al que estaba audicionando. Lo que nadie sabía, era que ese pequeño papel, de esa “pequeña película”, convertiría al actor Terry Crews en una estrella del cine norteamericano. 

Nunca es tarde para intentarlo otra vez.

En nuestro andar, nos encontraremos situaciones donde entregaremos todo nuestro ser, todo nuestro talento y nuestro corazón por algo, pero no siempre tendremos el resultado que creemos o deseamos. El resultado de esto, son frustraciones y desilusiones difíciles de sobrellevar. No obstante, en Jesús, las cosas son muy diferentes.

  1. Hazlo todo cómo si fuera para el Señor. Cuando hacemos algo o realizamos algún proyecto, siempre lo hacemos por algún beneficio. Ser exitoso, tener dinero o suplir a nuestra familia. Todas estas acciones son nobles, pero cuando tienes a Jesús en tu corazón, todas aquellas cosas que hagas, las haces para que Jesús glorifique en tu vida. Primera de Corintios 10:31 dice:  “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”  Por lo tanto, cuando estamos en Jesús, todo lo que hacemos lo hacemos partiendo de la pregunta: “¿Cómo ésto glorifica a Jesús?”

    Ahora bien, al ejecutar tu trabajo, realizar tus proyectos, cumplir tus sueños y/o anhelos, partiendo de esta pregunta, si realmente llevas a Jesús en tu corazón, estarás seguro que la gracia y el favor del Padre estará contigo allá donde vayas o en lo que hagas, porque tus pasos están guiados por Jesús. Sólo así, todo lo que hagas, sea grande o pequeño, tendrá un efecto importante en tu vida, en la vida de tu familia, y en la vida de todos los que te rodean.
  2. Dios piensa en ti y en tus planes primero. La Palabra dice, en Jeremías 29:11 “11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Por lo tanto, debes recordar que el primero que quiere darte lo que tu quieres y cumplir los deseos de tu corazón, es Dios mismo. Él, siempre te abrirá camino, a su manera, y lo más importante, en su tiempo, para darte lo que quieres. Nuestro problema, es que en ocasiones queremos alcanzar las cosas bajo nuestro propio criterio, y esto, casi siempre, conlleva fracaso. Sin embargo, cuando hacemos todo pensando que Dios mismo quiere darnos lo que esperamos, entonces confiamos en sus procesos, en sus planes y en su propósito.
  3. Las misericordias de Dios son nuevas cada día. Hay un refrán muy popular: “Jamás tendremos una segunda oportunidad para dar una buena impresión.” Y en el mundo, en efecto, esto es verdad. Lo bueno es que en Dios, todas las oportunidades son nuevas siempre. La Palabra dice en Lamentaciones 3:22-23 “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.” En nuestro mundo, tendremos fracaso, tristeza y ansiedad. Pero en Jesús, cada mañana, es una nueva oportunidad para acercarte y ser transformado en algo nuevo.

    Ahora bien, esta transformación no es solo para ti, sino para todo tu hogar; Por lo tanto, si sientes que has intentado todo y no encuentras tu camino, ten paz. Si te encuentras en un lugar oscuro, sin salida y sin propósito, Dios te ofrece una oportunidad nueva hoy. ¡Aprovéchala! Y si lo has intentado anteriormente y no permaneciste, no importa. ¡Inténtalo de nuevo! Dios nunca te rechazará, y nunca te olvidará.